Sobre las donaciones

El 4 de octubre de 1976 fallecía Maruja Rodríguez González. Su marido, sus padres, sus hermanos y hermanas y toda la gente que la quería, que era y sigue siendo mucha, lloraban la pérdida de una mujer que se quedó a pocos meses de cumplir los cuarenta y que dejaba cuatro hijos, el mayor con nueve años y la más pequeña a punto de cumplir los diez meses. Su vitalidad y su alegría, que bien se pueden ver aún en sus tres hermanos y sus cinco hermanas, no pudieron vencer a un enemigo terrible. El 15 de marzo de 2003, la misma enfermedad que la separó de Antonio Moreno Tocino decidió volver a unirlos, y desde entonces descansan juntos en el mismo nicho del cementerio viejo de Chiclana.

Yo nací el 30 de enero de 1974, así que hagan las cuentas. No tengo ni un sólo recuerdo de mi madre, y eso es algo que en muchas ocasiones me ha martirizado, y sigue haciéndolo, a pesar de que nunca me ha faltado el amor de mi padre, de mis hermanos y de todos mis tíos, tías y primos. Sobre todo el de una persona, quien me conoce sabe perfectamente de quien hablo.

Mis hijos no llegaron a conocer a sus abuelos paternos, y aunque el mayor vaya a conservar recuerdos de su abuela materna, dudo mucho de que la pequeña pueda tenerlos. Y la culpa es del cáncer.

Daría años de mi vida por tener recuerdos de mi madre, por ver una sonrisa suya, sentir un beso, un abrazo, que me consolara cuando lloraba o que me diera la merienda al regresar del chiclanero colegio de La Salle en el que estudié. Tengo fotos con ella, por supuesto, pero para entender lo que se puede sentir, me viene a la memoria algo que Robin Williams le decía a Matt Damon en ‘El indomable Will Hunting’. Les recomiendo el monólogo completo, al que pueden acceder desde aquí, y les dejo un extracto:

Si te pregunto por el amor, me citarás un soneto, pero nunca has mirado a una mujer y te has sentido vulnerable, ni te has visto reflejado en sus ojos. No has pensado que Dios ha puesto un ángel en la tierra para ti, para que te rescate de los pozos del infierno, ni qué se siente al ser su ángel y darle tu amor y darlo para siempre y pasar por todo, por el cáncer.

Por todo esto, no entiendo que se pueda rechazar una donación como la que Amancio Ortega ha realizado recientemente. No se si hace cuarenta años serviría para curar a mi madre, o al menos para alargarle dignamente la vida, pero ya me hubiese gustado que al menos tuviese la opción de optar a un avance, una mejor tecnología que, quien sabe, me hubiese dado a mi esos recuerdos que tanto echo en falta. Decía Sabina que no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió. Y no se equivoca.

Desde la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Canaria, integrada, en la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública manifestaron que “no podemos sino sonrojarnos de vergüenza ajena“, y “en nuestro país hay que hacer una política fiscal más ajustada. Ahora mismo las empresas tienen una presión fiscal menor que los ciudadanos”. Así que se trata de política.

Al contrario que estos iluminados, y otros que han aparecido en las redes, no conozco la situación fiscal de Amancio Ortega, dónde tributa, cuánto tributa, los contratos que realiza a sus empleados, las empresas con las que trabaja, cuánto defrauda, porque según sus críticos lo hace, cuánto dinero tiene fuera de España… Sólo espero, de verdad, que la vida les trate bien y que sus guerras políticas les lleven hasta donde quieran llegar, que tampoco me importa mucho. Asco de política.

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12 comentarios en “Sobre las donaciones”

  1. Como tú, y al contrario de los iluminados, desconozco por completo si este señor o sus empresas defraudan. Como tú, espero, entiendo que sea la legalidad la que tenga que regir en estos dos asuntos y que en el caso de que no sea así, sean los órganos competentes los que fiscalicen, y sancionen en su caso, las acciones de este señor o de sus empresas.
    Como tu madre, la mía tuvo cáncer. Entre uno y otro pasaron 32 años. 32 años de avances, de estudios, de investigaciones, de mejoras en los diagnósticos, en los tratamientos… 32 años en los que la supervivencia ante esta enfermedad no ha dejado de crecer y haya llegado a niveles insospechados hace apenas unos años. 32 años de avances que han permitido, quién sabe, que mi madre sí haya superado la enfermedad.
    No tengo palabras para agradecer a todas y cada una de las personas que ayudan en la lucha contra las enfermedades. Desde el millonario que pone una cantidad de dinero que para otras cosas consideraríamos indecente al que echa 1 euro que no le sobra en una hucha en medio de la calle. Desde el que colabora con una asociación al voluntario que en vez de dinero dona su tiempo para estar con los enfermos o sus familiares. A todos ellos GRACIAS.
    Y sí, el señor Ortega debe cumplir con la legalidad en sus actividades, como todos. Y si no lo hace, que lo sancionen, como a todos. Pero no mezclemos churras con merinas, la Sanidad Pública debe ser sostenida e impulsada por el Estado pero hay materias en las que cualquier ayuda es poca. Si ese euro de la hucha, si esa hora del voluntario, si esa aportación a una asociación, si esos millones de Amancio Ortega consiguen que una madre siga dando la merienda a un niño o éste no se quede sin recuerdos de ella…. de ¿qué estamos hablando?
    Un abrazo amigo

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    1. Entiendo todo lo que dices Víctor, pero no mezcles churras con merinas tu tampoco. En ningún momento digo que por donar se le permita defraudar, lo que sí digo es que no se el estado de sus actividades empresariales, lo desconozco, y por lo que leo debo de ser uno de los pocos que no sabe lo que declara y no declara Amancio Ortega. Por supuesto que agradezco todas las donaciones, faltaría más, pero la que se critica es esta y por eso la menciono. Y claro que la sanidad pública debe ser financiada por el Estado, de hecho lo es, pero cualquier donación viene bien, más si es un dinero que los propios profesionales deciden dónde invertir. Y por último, en ningún momento esa donación va a conseguir que un niño tenga la merienda preparada por su madre, hablo de mi experiencia y de que si a mi madre le hubiese tocado con los avances que existen hoy en día, a lo mejor, o no, la cosa hubiese sido bien distinta.
      Un abrazo grande

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  2. Ups, creo no me has entendido o no me he expresado bien. Lo que quería expresar creo que es lo mismo que tú. 1.- Desconozco si defrauda o no. Si lo hace, que lo investiguen o sancionen.
    2.- Me parece hipócrita rechazar ayudas, cualquier tipo de ayudas, en determinados aspectos de la vida, como puede ser la Sanidad.
    3.- Si gracias a las donaciones, podemos salvar vidas… qué dudamos?

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  3. Estoy de acuerdo , Salva Moreno.
    Este hombre hizo una gran maravilla al menos sabemos que realmente va para sanidad.
    Si los políticos se pregunta o quieren buscar si hubo fraude , adelante pero que empiecen por sus propios bolsillos .
    A ellos lo que le duelen es que fue para personas necesitadas de verdad
    Y no para restaurante o vacaciones en familia o relojes últimos modelos
    ect… Para los partidos.
    Si este buen hombre defraudó pues hizo un buen gesto ante de morir que se lo apliquen algunos ladroncillos y si no defraudo que le pidan perdón públicamente aunque él no esté , hay personas que admiramos lo que hizo.
    Un saludo

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  4. Apenas conozco gente ya que les haya tocado esta enfermedad de manera directa o indirecta…
    A mi familia también llamo antes de tiempo, en forma de llamada, en forma de despedida…
    Gracias por tus palabras y tu fuerza por tratar un tema tan personal.

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  5. No sé si sabeis todo sobre las donaciones, pero por lo que yo he leído por ahí es tal que así.

    Las fundaciones están exentas de tributar a hacienda o su tributación es la más baja. A través de la fundación Amancio Ortega se compran máquinas por valor de 320 millones y así se evita tributar. Esas máquinas se donan al sistema sanitario (que necesita personal, no maquinaria). El mantenimiento de esas máquina lo lleva una empresa, el material fungible que necesita esa maquinaria lo suministra otra empresa. Curiosamente esas empresas están íntimamente ligadas a Amancio Ortega.

    En resumen:
    1º.- Escaquea 320 millones en una fundación y así evita tributar por ellos.
    2º.- Lava su imagen y obtiene una publicidad gratuita.
    3º.- Esos 320 millones quedan invertidos y produciendo una pasta gansa que revierte en su bolsillo. Es como si donase una máquina de café para cada sala de espera del sistema sanitario y se encargase después del suministro, mantenimiento y recaudación de las mismas.

    Ya me extrañaba a mí que un esclavista en Brasil fuese un filántropo en España.

    No es una donación monetaria, es una inversión para Amancio Ortega…

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    1. Hola Miguel, si nos basamos en lo que oímos por ahí, no aportamos demasiada fiabilidad. En cualquier caso, discrepo contigo en que el sistema sanitario necesite personal y no maquinaria, seguramente necesite más de los dos. Ya te digo que desconozco lo que este hombre tributa, cómo lo hace, lo que defrauda y a quien esclaviza. Mi artículo no era una crítica, ni una alabanza, de Amancio Ortega, el sentido es bien distinto.
      ¡Muchas gracias por el comentario y un cordial saludo!

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