Turismofobia a la gaditana

Este verano estamos viendo cómo en determinados lugares de la geografía española con gran potencial turístico, como Barcelona, se están produciendo una serie de protestas para hacer patente el ‘enfado’ de un sector de la población con los visitantes, con los turistas, en definitiva. Tourists go home y pintadas similares han aparecido por doquier. Turismofobia lo han denominado, a pesar de que hay quien dice, no entiendo por qué, que eso no es así, que no hay turismofobia. Ya me dirán que es si no decirles a los turistas que se larguen o pintadas con el All tourists are bastards.

Distinto es quejarse por los sueldos que reciben los trabajadores del sector que más empleo genera en España durante el verano, las condiciones en que desarrollan ese trabajo o el incremento desfasado de los precios de los alquileres, que provocan que destinos como Ibiza tengan dificultades para encontrar personal médico para los hospitales.

Atasco N-340 Algeciras Tarifa
Vehículos atascados en la N-340 entre Algeciras y Tarifa el 15 de agosto de 2017                           Foto de Rocío García

Carreteras para sufrir

Pero en Cádiz, como siempre, hay que dar la nota y tenemos nuestra propia manera de ejercer la turismofobia. Aquí estamos encantados con los turistas, y aunque a veces pueda resultar una molestia, son menos de dos meses y se sabe llevar, en mi caso al menos. Vivo en La Barrosa, no gano nada con el turismo pero soy consciente de lo importante que es para muchos paisanos míos. Mientras se respeten los derechos de todos, no hay problema.

La N-340 entre Algeciras y Tarifa. FOTO ANDRES CARRASCO

En una época en la que ciudades como Chiclana triplican el número de habitantes, situación que se repite en casi todos los municipios de la costa desde San Roque hasta Sanlúcar de Barrameda, las carreteras, hospitales, los servicios al ciudadano y las infraestructuras en general siguen siendo muy deficitarias. Y a pesar de ello, miles de personas vienen a esta maravillosa provincia cada verano.

Año tras año, son inevitables las portadas de los periódicos con los interminables atascos en el nudo de Tres Caminos y en la N-340 entre Algeciras y Tarifa, si bien la situación es complicada desde Vejer, donde se acabó el desdoble hace años y, a pesar de las promesas de unos y otros que se remontan al siglo pasado, ahí sigue generando problemas, embotellamientos y, lo que es peor, accidentes mortales de tráfico. Situación similar se da en la carretera de Medina a Vejer (A-396) y en otros viales de la Costa Noroeste de la provincia.
Podriamos llamarlo turismofobia a la gaditana, contra nosotros mismos, y es que todo político que llega echa la culpa al que se fue sobre el estado de las infraestructuras, y nos dicen que ya está en marcha el informe medioambiental o cualquier otro que debería estar redactado desde hace décadas, en algunos casos. Ahora nos anuncian novedades para septiembre en la N-340. Lo cierto es que la carretera sigue sin construirse y seguimos sufriendo las consecuencias.
El tema de los hospitales es caso aparte. Con un ascenso brutal de la población, baja el número de profesionales y, en ocasiones, de camas. No hay peor época para ponerse enfermo que el verano, de eso sí que no hay duda.
Cádiz necesita atención de los políticos y que de una vez por todas piensen en los ciudadanos y no en sus guerras partidistas. En Tres Caminos y en la N-340, ambas de titularidad estatal, es donde más patente se hace esta batalla, ya que es donde se han producido cambios políticos. En la Junta de Andalucía ya se sabe quien gobierna desde sus inicios.
El cambio en el gobierno central siempre es malo para estas carreteras. Intercambios de culpabilidad, notas de prensa recordando la falta de legitimidad que tiene uno para hablar del otro, cruces dialécticos entre diputados… Y la casa sin barrer. Sólo el viento de Levante, como el que sopla este puente de agosto, puede aliviar el atasco interminable que se formaría en circunstancias normales.

Podríamos hablar de muchas más carreteras, líneas ferroviarias, accesos a puertos como el de Tarifa, duna de Valdevaqueros, etc, etc… Pero valgan estos ejemplos como muestra, y es que si me extiendo este artículo sería interminable.

Una cosa sí que tenemos clara. La OPE funciona bien, como nos han recordado en varias ocasiones los políticos que se han acercado al Campo de Gibraltar este verano. Aquellos que quieren cruzar el Estrecho tienen a su disposición un dispositivo enorme para no tener que soportar más de dos horas de espera. Los gaditanos y los turistas, que al fin y al cabo están de vacaciones dejándose el dinero en la zona, creando riqueza, no se molestan por tener que soportar colas de 22 kilómetros…

 No estaría de más que alguno de esos políticos, ya que tanta querencia tienen por la comarca, acudiera a la N-340 un día de atasco y les dijeran a los conductores todo lo que están haciendo por mejorar la situación. Que dieran una rueda de prensa en el mirador del Estrecho, por ejemplo, o a pie de carretera. Eso sí que sería foto de portada en los periódicos y, a mi parecer, demostraría verdadero compromiso.

Hablando de fotografías, agradezco a Andrés Carrasco la cesión de las que ilustran este artículo. Gracias amigo.

Playa de La Barrosa, agosto de 2017.
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3 comentarios en “ Turismofobia a la gaditana”

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