Juana Rivas, en imagen de La Voz de Galicia

¿Y ahora qué, Juana Rivas?

Sobre este tema se han escrito ríos de tinta, y se seguirá escribiendo mucho más. Pero al final pasó lo que tenía que pasar, ciñéndonos a las resoluciones judiciales sobre las que se desarrollaba el caso. Los dos hijos menores de edad de Juana Rivas y Francesco Arcuri han regresado con su padre y, parece ser, volverán en breve con su progenitor a Italia, donde vivían cuando su madre se los llevó de vacaciones hace quince meses a Maracena (Granada) para no volver, desencadenando la batalla judicial que aún continúa vigente.

Este asunto ha dividido a la opinión pública en dos bandos, pero si algo ha quedado claro es que Juana Rivas, siempre hablando en términos judiciales, se equivocó. Nos puede gustar más o menos que haya tenido que entregar a sus hijos de once y tres años de edad a su padre, condenado a tres meses de prisión en 2009 por un delito de lesiones en el ámbito familiar, pero de lo que no hay duda, y eso es algo en lo que coinciden la gran mayoría, si no todos, los abogados y juristas que han expresado su opinión, es que forzó al máximo y estuvo muy mal asesorada. Pudo haber sido peor para ella, y se ha expuesto incluso a perder el derecho de ver a sus hijos si hubiese seguido desobedeciendo las sentencias en su contra.

Además, y esto sí es una opinión personal, creyó que el apoyo popular haría que la balanza se inclinase hacia su lado, pero las resoluciones judiciales no se rigen por minutos de audiencia en televisión ni hashtags como #JuanaEstáEnMiCasa. Ahí tuvo mucho que ver su mediática asesora judicial. Por suerte para ella, la fiscalía ha retirado la petición de ingreso en prisión.

La Junta de Andalucía, quizás llevada por la corriente popular, incluso ofreció asistencia jurídica a Juana Rivas, aunque después, conscientes de que había resoluciones judiciales por medio, fueron matizando las declaraciones, dejando actuar a la Justicia.

Tuit de la presidenta de la Junta de Andalucía ofreciendo asistencia jurídica a Juana Rivas.
Susana Díaz ofreció asistencia jurídica a Juana Rivas

Espero que si algún día tengo problemas con la justicia la señora presidenta de todos los andaluces ponga también a mi disposición los servicios judiciales de la Junta.

Opiniones a favor y en contra

El caso de Juana Rivas y Francesco Arcuri es complicado. Muchos consideran que el hecho de que Arcuri ya fuese condenado por un delito de lesiones en el ámbito familiar hace ocho años ya es suficiente para que pierda la patria potestad, bajo la premisa de que ningún maltratador puede ser buen padre. Y estoy de acuerdo con eso. Una persona que pega a su pareja no debe criar a unos niños.

Según Arcuri, que también había denunciado a su ex pareja, aceptó retirar esta demanda para poder ver a su hijo (entonces el menor no había nacido) contra el consejo de su abogado. No tengo ningún motivo para creer a Juana o a Francesco, pero sí tengo mi opinión acerca de los malos tratos, y tengo muy claro que no pueden ponerse todos a la misma altura. La violencia de género es una lacra, pero igual que creo que una pelea de niños en un patio de colegio no siempre puede ser considerada como acoso, también creo que una discusión familiar no conlleva siempre maltrato.

Creo que en el caso que nos ocupa, siempre con el desconocimiento de lo que ocurrió en esa habitación, fue eso lo que pasó. Aunque parece ser que, como siempre, hay muchos españoles que saben perfectamente lo que allí sucedió, así que probablemente esté equivocado. Por otro lado, parece que Juana Rivas se fue de viaje varios meses con otra pareja, dejando a su hijo mayor al cuidado de su padre. Si tan malo era, ¿por qué dejó al niño con él? Hay muchas cosas que aclarar, tanto Juana como Francesco.

Me asaltan muchas dudas sobre este asunto, y no digo que uno u otro lleve razón. No lo sé. Lo que sí se es que todas las discusiones entre parejas no siempre son violencia de género, y que en esta ocasión hubo una condena a Arcuri que irremediablemente siempre pesará en su contra, aunque sea verdad su versión, que se dejó condenar para evitar perder a su hijo.

Hijos marcados

Son precisamente los hijos los más perjudicados por esta historia. Tras quince meses sin ver a su padre, deben volver con él. Y ha sido mucho tiempo en el que la alienación parental ha podido entrar en juego, como sostiene el propio auto del Juzgado de Instrucción número 2 de Granada que conmina a Juana Rivas a devolver a sus hijos al padre, Francesco Arcuri, justificando la medida, entre varias razones más, para evitar la “alienación parental” de los dos menores, “dado el tiempo que permanecen bajo la potestad de la madre”.

Este caso sigue dejando muchas dudas, pero de verdad espero, por el bien de los dos menores, que todo termine de manera positiva para ellos. Aunque creo que el daño ya está hecho. Sus nombres saltarán a la actualidad una y otra vez, y cuando sean mayores no tendrán problemas para comprobar gracias a las hemerotecas digitales todo lo que se hizo y se dijo sobre ellos y sus padres.

 

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